A 46 AÑOS DE “LA NOCHE DE LOS APAGONES”: SOMOS SEMILLAS DE LA MEMORIA

Por: Guada Fiscoseco y Flor Miño ( para H.I.J.O.S Jujuy)

Somos la generación que no vivió los hechos. Lo estudiamos, nos los contaron como esas historias que deben quedar guardadas, de esas que no hay que hablar, ni preguntar. Como integrantes del gran equipo de trabajo de H.I.J.O.S Jujuy, este año hemos tenido la posibilidad de vislumbrar las realidades que se escapaban de lo cotidiano, de nuestras lecturas y recorridos. Hoy, más que nunca, creemos fervientemente que las voces del pasado son ecos que debemos escuchar, nos enseñan, nos advierten y hoy nos invitan a cuestionar los silencios, a alzar la voz y mantener viva esa memoria que al día de hoy quiere ser acallada por los poderosos.

Estas voces nos llevaron hasta Calilegua, donde cada tercer jueves de julio, hace 39 años, se reúnen en la plaza principal, en este pueblo alejado del ramal de Jujuy, para recordar las atroces acciones que se llevaron a cabo entre el 20 y 27 de julio del 1976, las noches más oscuras del ramal jujeño, “La noche del apagón”. Nombre con el que se designó a las madrugadas en que sucedieron los cortes del suministro eléctrico que alcanzaron a los pueblos Libertador General San Martín, Calilegua y El Talar, ocasionados intencionalmente durante el golpe cívico militar con la participación de la empresa Ledesma. En estas noches del horror se llevaron a cabo los operativos de secuestros programados de los que fueron víctimas centenares de personas entre las que se encontraban estudiantes, militantes y sindicalistas; algunxs de ellxs aún continúan desaparecidxs.

La plaza principal fue el punto de encuentro, desde allí nos pondríamos en marcha y con ojos que admiran la novedad, fuimos partícipes de la cotidianeidad del pueblo que poco a poco se fue transformando en un bullir de emociones, preparativos, y gritos de reencuentros. Al ritmo de batucadas y cantos empezó a gestarse un ambiente en el que los sentires, la resistencia y la memoria se unían por la misma causa. Así fueron llegando los distintos colectivos; de mujeres, organismos de DDHH, agrupaciones, organizaciones sociales, partidos políticos, sindicatos, entre otros, hasta copar con colores las calles principales de Calilegua. Cada unx levantando el estandarte de su lucha, pero al grito unísono de FUERON 30 MIL LXS COMPAÑERXS DETENIDXS Y DESAPARECIDXS: PRESENTES HOY Y SIEMPRE.

Momentos antes de dar inicio a la marcha, ya todxs posicionadxs en sus lugares, un grupo se unió como si se tratase de pequeñas gotitas de agua que se deslizan y se abren paso hasta llegar a las semillas. En silencio, con el peso del camino recorrido, pero con el espíritu de lucha intacto vimos llegar a quienes sufrieron los horrores de esta noche y del Estado terrorista, las víctimas sobrevivientes. Con la mirada firme sobre el largo camino hasta Libertador General San Martin, nos emocionamos al ver en ellxs su determinación y valentía, rasgos que mantuvieron intactos durante 46 años de memoria y lucha. Con la mirada cargada de nostalgia, entre tanta gente, pudimos reconocer los rostros de aquellos compañerxs, víctimas sobrevivientes, que siguen dando testimonio, con fe y convicción de lograr la justicia postergada durante tantos años. Los conocíamos a través de memorias y recuerdos recogidos en la Megacausa que se lleva adelante, pero distinta fue la emoción de poder conocerlos en persona, verlos y saber que esas historias no son sólo nombres y números, son luchadores que sostienen en alto sus banderas. Entre la multitud, buscando y ocupando sus lugares reconocimos a Dora Rebecci de Weisz, Ernesto Reynaldo Saman, René Rodriguez, Benjamín Cortéz, Horacio Carrazana, Oscar Alfaro Vasco, Luis Escalante y Raúl Ramón Bartoletti.

Las palabras que dieron inicio a la la 39° marcha a 46 años de los apagones de Ledesma, abogaron por la resistencia y la lucha ante las injusticias sociales de silenciamiento, el intento de borrar los sitios de la memoria, acciones llevadas a cabo por el gobierno de turno y el tenaz reclamo de la culpabilidad civil y empresarial de Carlos Blaquier y Alberto Lemos, quienes fueron ideólogos y facilitaron los medios de información y herramientas a las fuerzas de “seguridad” para la persecución ideológica y la ejecución de los secuestros, y que hasta el día de hoy gozan de total impunidad por sus privilegios económicos y políticos.

A medida que íbamos dejando huellas en el camino, a nuestros costados las palabras “NUNCA MÁS” y “A 46 años seguimos resistiendo” se pintaban en colores de lucha. En medio del bullicio, entre los cantos entonados con fervor, tenían lugar los encuentros entre amigxs, compañerxs de lucha y familiares que recordaban y registraban sus vivencias e intercambiaban aquellas historias de sus madres, padres, abuelxs, hermanxs, e hijxs que hacen a la identidad individual y colectiva. Nosotras escuchábamos con atención los murmullos, nos empapamos de esa nueva información, de la emoción y casi por sorpresa, entre todxs descubrimos la alegría.

Entre pensamientos llegamos a la entrada de Libertador General San Martín, donde pudimos ser testigas del poder que sigue ostentando la empresa Ledesma. No sólo en la organización policial, que con aires de autoridad controlaba el paso, sino también en la impunidad de estos que en conjunto con una facción de la Iglesia, de la mano del Obispo Medina, llevaron a cabo actos atroces. Cómo explicar que el Camping Municipal lleve el nombre del Cura Aurelio Martinez, personaje nefasto, partícipe directo de los hechos cometidos durante el golpe cívico militar. De manera que sigue violentando y burlando el pedido de justicia de estos sobrevivientes.

A pesar de estos evidentes ataques a la memoria, en la entrada del pueblo nos recibieron con aplausos y se unieron a la marcha para continuar con los reclamos, hasta la primera parada obligatoria: el monolito con todos los nombres de lxs detenidxs desaparecidxs de la zona. El momento conmovedor al nombrar a cada una de ellxs bajo el lema PRESENTES HOY Y SIEMPRE tiñeron la jornada de emoción, de lágrimas y en el fulgor de las voces casi podían sentirse allí. Una vez finalizado el acto conmemorativo continuamos el paso hacia la plaza principal, nuestra parada final.

Caminar entre las calles de los pueblos, observar las casas, a las personas, los lugares de la memoria, en medio de un día soleado en pleno julio no detuvo a la imaginación, curiosa cualidad de esta generación que hoy se dispone a descubrir, aprender y, sobre todo, rememorar. Fue imposible no apagar las luces por un momento, imaginar la oscuridad, la incertidumbre seguida por el miedo. Las palabras, los testimonios de las víctimas casi resonando, frenadas de autos, gritos, el sonido del dolor, el sonido de la violencia, noche tras noche. Imaginar las conversaciones en la vereda, las vecinas comentando quien volvió y quienes no lo hicieron nunca más. Algunas voces que valientemente contaron y que al día de hoy pudimos ponerles un rostro.

A paso lento pero constante, arribamos a la plaza central, la rodeamos y solo en ese momento pudimos observar la magnitud de tal movilización. Despacio lxs compañerxs se fueron ubicando, atentxs a las voces que al día de hoy se siguen levantando exigiendo la justicia por lxs compañerxs víctimas del terrorismo de Estado, por lxs compañerxs perseguidxs de ayer y hoy, convocandonos a las luchas colectivas y al poder de cambio. Al respecto, el compañero sobreviviente, Felipe Noguera se refirió a los hechos actuales que atraviesan a la provincia, manifestando que hay un silenciamiento y ataque a los sitios de la memoria. Como si quisieran ocultar y borrar todo lo sucedido en esos años.

Para cerrar este día, pensar en el silencio nos llevó a reflexionar acerca de él, no como la ausencia de la palabra sino como la presencia de otra forma del lenguaje que deja entrever los procesos que sufren las memorias, al momento en que se van fragmentando y seleccionando lo que se puede decir y lo que no. Es nuestro deber ser el germen de la memoria, recuperar estos espacios, llenar los silencios con verdad, completar los vacíos con justicia. La memoria nos habla, hay que escucharla y mantenerla latente en el corazón porque hoy es nuestra más valiosa herramienta de lucha.

Por la verdad y la memoria de todxs lxs detenidxs desaparecidxs, y sobrevivientes de los horrores exigimos cárcel perpetua y efectiva para los genocidas.

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